Flema es una mierda

Acerca de Ricky Espinosa

¿Quién era Ricky Espinosa? Un verborrágico y extremista cantante punk? Sí. Un Nihilista asfixiado por su propio fuego interior?. Sí. Quizás un incansable batallador nocturno del conurbano bonaerense. También. Pero, sobre toda viabilidad, un intrépido y exhausto letrista de canciones para jóvenes rebeldes, adolescente marginados, problemáticos e incomprendidos por sus padres. Manuel Ricardo "Ricky" Espinosa se suicidó un 30 de Mayo de 2002 saltando por la ventana desde un quinto piso del departamento de un amigo en Avellaneda, mientras jugaban con la Playstation. En ese instante, por enésima vez, el mito del rockero-reventado que muere joven, comenzó a rodar y alimentar todo tipo de historias y fábulas respecto a su vida.

Esa trilogía que habla de sexo, drogas y punk rock, Ricky la respiró como ningún otro punk latinoamericano. En su fértil carrera musical (debutó en el legendario vinilo Invasión 88 junto a bandas como Attaque 77, y Comando Suicida), siempre recalcó su intensa relación de rabia con la sociedad. Un artista distinto al resto de sus pares punk. Extravagante y altanero, Ricky vivió los treinta y cinco años con sus padres Sofía y Orlando en Gerli, un barrio de casas bajas, clase media empobrecida y fábricas cerradas, donde la bonaerense primero tira y después pregunta.

Tuvo una infancia sin sobresaltos, buen alumno en la escuela primaria, al dejar la niñez el destino reflejó en él al adolescente que exteriorizaba con entusiasmo el luchar contra todo y todos . Esta posición queda irradiada en las primeras letras de los discos de Flema "Pogo, Mosh & Slam" (1992) y "Nunca nos fuimos" (1994) donde escribía: “Juventud sin futuro, temprana decepción /drogas y violencia, desocupación/ estado de muerte, repre- depresión/ salarios de hambre, locura y ambición". En esta etapa de Flema las fuentes para escribir se originaban en su particular manera de contemplar la política, asechado, tal vez, por los golpes carapintadas, el comienzo de la era Menemista y los abusos de gatillo fácil.

Escribió "No cagué al sistema pero al menos lo intenté", y Ricky intuía que a la máquina del sangriento dinero nunca la iba a vencer, pero batalló con el slogan punk -ahora globalizado- del Hazlo tu mismo ; de esta manera editaba su música por fuera de las compañías discográficas multinacionales.

El chico de Gerli dominaba una prosa simple, contundente y por momentos con un destello de humor. No era sutil para escribir, desparramaba sus aturdidos pensamientos en el papel para después gritarlos con voz nasal en el escenario y al atravesar el tiempo sus letras pasaron de apuntar a la política, " No quiero ir a la guerra ", policía, " Nunca seré policía ", Cervezas, " El blanco cristal ", y chicas " Las chicas de Gerli ", y se fusionaron con situaciones referidas a su estado de ánimo, “Caigo en un pozo”, amores no correspondidos, “Te querré”, y apatía por la vida, “Siempre estoy dado vuelta”. El problema con la ley nunca era ajeno a Ricky y frecuentemente algunos shows de Flema empezaban más tarde o directamente se suspendían porque Ricky y/u otro integrantes de la banda estaban demorados en algún calabozo. Los recitales empezaban a las cuatro de la mañana con una banda que, milagrosamente, permanecía en pie y rasgaba alguna nota y con un Ricky borracho que apenas podía mandibulear.

Espinosa era petiso, morocho de ojos negros y usaba el pelo a la altura de los hombros, derrochaba carisma, era extrovertido y nunca pasaba inadvertido. Tampoco se creyó un poeta y en la pequeña biblioteca de su habitación depositaba clásicos como Bukowski, Miller y Bradbury. Expresaba y reflejaba todos los sentimientos y avatares en sus canciones, las cuales no podía dejar de componer un solo día. (Situación que no sólo atraviesa el salmón Calamaro). Ricky, además de Flema, creó su banda paralela " Flemita ”, con ella grabó dos CD, compilando temas propios y versiones de bandas amigas (Sin ley, Embajada Boliviana, entre otras), que siempre invitaba a tocar con Flema y hasta se animó a grabar un tema de Jagger y Richards en castellano, provocando la ira de los más radicalizados punk. Ricky am  aba a los Stones: "Los Rolling viejos del 60 y 70, no estos que se sacaron una foto con el señor de Añillaco", escupió textual en un fanzine. De esqueleto punk a Ricky, además de los Stones, lo seducían bandas heavys como Motorhead, Black Sabbath y Almafuerte.

En la misma entrevista de ese fanzine, el chico que subía al escenario pintado antes que Marilyn Manson, contaba "A nosotros nos catalogan como una banda que habla de reviente, de cerveza y drogas. Y no es así. En general (la gente) piensa que hacemos apología de las drogas y el alcohol y no es así en el fondo. Si las analizás, el tema principal es la soledad de la persona y la falta de futuro. Esto los lleva a las drogas y el alcohol. Aparte uno es de una manera, como dice el tema "Si yo soy así no es por culpa de las drogas/ si yo soy así no es por culpa del alcohol". Al petiso de Gerli lo atrapaba más la impronta ramonera que las canciones combativas de The Clash, así es que "Surfeando en el Riachuelo", "Metamorfosis adolescente", "Fernando anda en skate" son composiciones donde dejaba volar su imaginación soñando pasar mejores momentos que los ya vividos.

En 1999 editó un disco solista: "Vida Espinosa" . Un juego de palabras entre su Apellido y el tormento que arrastraba eternamente. Este compacto, el mejor de toda su carrera, trae reflejado angustia y depresión. La soledad, a la que tantas veces Ricky describe con variadas metáforas, están expresadas claramente en los últimos discos, tanto en el doble “Caretofobia” (2001) como en el póstumo “5 de copas” (2002), pero se distingue en forma implícita en el ya nombrado “Vida Espinosa” con canciones tales como "Mi dolor", Caigo en un pozo" y el último tema (siempre los últimos temas sellan los mensajes de su obra) “Me recordarás”, que dice " Puedo irme. Sabes? /Voy a irme, lo sé/ Me despido, ya ves/ No hay razón, de estar así/No me llores, y prométeme/ Que en mi ausencia estarás bien/ Y al mirar el cielo azul, me recordaras”.

El líder de Flema no tenía ninguna dificultad en admitirse cocainómano y alcohólico. Jamás ocultó sus vicios y nunca se planteó responsablemente abandonarlo; hay una foto en el último “5 de copas” donde se los ve, a los cinco flema, con los ojos pintados de negro sosteniendo una pala llena de cal y Ricky jalando de la punta. Ese canto a la cocaína queda explicito en “Te recordaré” y “Mandíbuleas”: “Amanecer, mandibuleas/Sin poderte dormir, sin dejar de pensar/ en un toque más...

Ricky sostenía con orgullo que Flema ganara durante años las encuestas de revistas musicales como Peor banda , en realidad nunca fueron “la peor” y sus carencias eran reemplazadas por intensidad, mucha adrenalina, descontrol, bardo y reviente.

Especialmente en “Cemento”, boliche que desbordaba de crestas jóvenes, mochilas negras escritas con corrector y camarines inhumanos, donde la fiesta no tenía fin .En muchos conciertos Ricky se paraba en el escenario con una remera pintada por un fan que rezaba: “ Flema es una mierda ". Con ella demostraba que poseía un gran cinismo y burla constante hacia sí mismo. Al fin de cuentas todo lo que a Ricky no le gustaba, era catalogado como una mierda...

Con referencias a sus fans, Ricky tenía un corazón bondadoso y solidario con las personas que demostraban admiración por él. Una vez, viajando en "su" remis particular desde el estudio de grabación donde estaba mezclando “Vida Espinosa”, en Lanús, a Gerli, un fans paseando en bicicleta lo reconoció, empezó a gritar y seguirlo a toda velocidad. Ricky hizo parar el auto, bajó la ventanilla y le regaló un cd que tendría que haber llevado a un programa nocturno de la Rock & Pop en forma exclusiva. Al arrancar subió la ventanilla y con el puño de su campera de Jean toda deshilachada se seco las lágrimas, conmovido.

De ningún modo reconocía que su público pertenecía a una clase "especial", en realidad eran anarcos, algún rollinga suelto y pibes y pibas dispuestos a pogear toda la noche y peregrinar tras la banda donde tocaran. No era su costumbre fijar los precios de las entradas caras porque "Yo soy público también y es difícil pagar una entrada sin tener laburo".

Situaciones que para muchos serían actividades extremas o locuras de fin de semana, para Ricky eran normales todos los días, vivía al límite cada instante de su desalentadora vida. El final de “Richard gerliman”, tal su alias para producir ejecutivamente sus producciones, llegó un 30 de mayo de 2002 al arrojarse de un quinto piso, del departamento de un amigo, mientas jugaban con la playstation. Esta vez no falló, como la media docena de veces que intento suicidarse, y Ricky se mató.

Seguirá vivo en todos sus fans -las hazañas de reviente y descontrol crecerán en magnitud-, en su familia que, a su manera, lo amaba, aunque sin comprenderlo ni apoyarlo, solamente dejándolo actuar libremente, y en sus amigos -el decía que no tenía, pero que sí los había-.

Sin duda para entender el estrépito desorden que fue su vida, nada mejor que leer, interpretar y cantar sus canciones. El fiel reflejo de su obra, esas canciones de eterno adolescente, de soledades, amores truncos, odios al sistema, adicciones y angustias.

Pablo Entrerrios

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